pirata

A tenor de las numerosas conferencias sobre el tema en la Feria del Libro de Frankfurt de este año y del buzz que están generando en los canales especializados (#tocfrankfurt es el hashtag que les permitirá seguir el asunto en Twitter), parece que los editores se han resignado: el siglo XXI, para ellos, será digital o no será.

Pero un fantasma sobrevuela el mundo editorial: el de la difunta industria musical, tocada y hundida por las descargas ilegales que han facilitado la banda ancha y la creciente pericia del internauta medio.

No en vano cifra la Asociación Americana de Editores (AAP) en seiscientos y quinientos millones de dólares las pérdidas que le ha infligido la piratería en 2006 y 2007 respectivamente.

Uno de los estudios más interesantes que se presenta este año en Frankfurt parece indicar, sin embargo, que los editores harían, quizá, mejor en inquietarse por la voracidad de los nuevos distribuidores digitales como Amazon y Google, amigos del monopolio y de reventar precios (y parece que así lo hacen, a juzgar por iniciativas como la distribuidora recién creada en España por Planeta, Santillana y Random House Mondadori), que en los chicos de la calavera y los huesos.

Pues si hemos de creer a Brian O´Leary, el autor del estudio, la conclusión es esta: la piratería incrementa las ventas de un libro.

Así fue al menos en varias ocasiones paraO´Reilly, editorial especializada en libros informáticos y a priori más sensible a la piratería por contarse su lectorado potencial entre el más ducho en Internet.

Monitorizando sus novedades de 2008 para detectar las subidas de versiones pirateadas a webs como The Pirate Bay, Demonoid o Scribd, constataron lo siguiente:

-sólo ocho de sus apuestas editoriales fueron pirateadas
-las versiones pirateadas tardaron mucho en aparecer (unas veinte semanas tras la publicación); no fagocitaron pues las ventas iniciales.
-las ventas de los libros en las cuatro semanas posteriores a la aparición de la versión pirateada aumentaron en torno a un 6.5% respecto a las cuatro semanas anteriores

No todos los títulos vivieron igual fortuna, pues el resultado osciló entre una caída en las ventas de un 33.1% para los títulos publicados veinte semanas antes a un aumento de un 18.2% para aquellos que llevaban 43 semanas de publicación.

En todo caso queda patente que el fenómeno de la piratería es más complejo de lo que se supone y que es perseverar en estudios de este tipo puede reparar sorpresas, no todas ellas desagradables.

 

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