La microficción ha hallado en las redes sociales y ante todo en Twitter una herramienta que parece hecha a medida para sus necesidades, por eso son varios los editores que han animado a sus autores ha publicar a gorjear un cuento. Entre las experiencias más recientes se cuentan las de Neil Gaiman y Rick Moody.
La de Rick Moody no me interesa porque sea original -se trataba, sencillamente, de publicar un relato por entregas (Some contemporary characters) a través de Twitter-, sino porque los promotores han hecho un seguimiento muy detallado que les permite sacar conclusiones de provecho en el ámbito del social media marketing.
Se trataba de una iniciativa conjunta de veinte co-publicadores a través de Electric Literature, que distribuyeron los tweets a través de Hootsuite para que éstos aparecieran publicados en sus canales como si fueran de su autoría, en lugar de retweetearlos.
Este enfoque participativo les permitió llegar a un lectorado de casi 40 000 usuarios de Twitter, una cifra, como bien dicen ellos mismos, nada desdeñable para una cuento literario.
Los muchachos de Electric Literature no trabajaban sólo por amor al arte: les interesaba monitorizar cuidadosamente la experiencia para valorar el potencial de Twitter para el marketing literario. Estas fueron sus conclusiones:
“Las redes sociales no son una herramienta de marketing -si lo fueran, ¿quién las usaría?- pero pueden ser una línea directa con el lector (…)
Utilizar Twitter correctamente es un arte. Los editores no irán muy lejos si se limitan a twittear: “¡Nuestro libro es fantástico, cómpralo aquí!” Nuestra experiencia es que una petición directa resulta en una tasa de clics de 1.1%. Es más: ese tipo de mensaje no es retwitteado. Una estrategia mucho más inteligente es la de compartir una cita o un hecho atractivos del libro, algo que los seguidores puedan compartir con sus amigos. Un pasaje que enganche llegará mucho más lejos que cantar las alabanzas del título (…)”
Electric Literature no se arrepiente de la experiencia: 90% de opiniones positivas, un aumento del tráfico de 300%, un aumento de 500% de las suscripciones, cientos de suscriptores a su newsletter y 10 000 seguidores más en Twitter.
Pero todo el monte fue orégano: muchos seguidores de librerías en Twitter se quejaron porque, al seguir varios canales, los tweets de Moody llegaron multiplicados. ¿La conclusión? Lo tienen muy claro: conoce a tus seguidores. Los que siguen a las librerías en Twitter no tienen las mismas expectativas que los que siguen a editores.
Un consejo valioso a tener en cuenta si uno quiere cosechar resultados tan satisfactorios como los de Electric Literature.
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