A aquellos que la semana pasada estuvieran en coma o en Marte les gustará saber que Steve Jobs presentó finalmente el producto Apple más esperado de los últimos años. La cosa, como su nombre da a entender, es un iPod hipertrofiado que se queda corto como ordenador (no es multitarea) y como gadget multimedia (no tiene Flash, no tiene cámara) pero que, precisamente por eso, postula como alternativa sexy al Kindle de Amazon, pues en un juguete tan limitado ¿qué le queda a uno sino cosas aburridas como leer?
Y es que el Sr. Jobs ha descubierto que, contrariamente a lo que cacareaba hace cuatro días, la gente sí lee, es decir, que lee algo más que las instrucciones del iPhone, y los libros pueden ser tan buen negocio como la música, a la que tanto partido ha sabido sacar a través de iTunes.
Por si a Jobs le quedaba alguna duda, alguna editorial americana se apresuró a hacerle los números, afanándose en demostrarle que el plan de negocio era viable, porque si hay algo que tenga acongojados a los editores americanos es la posibilidad de desaparecer en breve entre las fauces de Amazon y Google.
Así que ahora llega el esperadísimo iPad y no es la revolución tecnológica que algunos soñadores esperaban, pero sí marca el desembarco de Apple en el universo editorial, pues amén de incorporar una aplicación de lectura que es un primor, su lanzamiento vendrá asociado al de la iBook Store, una tienda online donde, a diferencia de Amazon, son los editores quienes fijan el precio.
¿Salvados, los editores? Nada es menos seguro: si ya hemos visto una primera declaración de guerra de Amazon, que anteayer dejó de vender todos los libros del grupo editorial Macmillan después de que éste firmara con Apple y pidiera a Amazon que elevara el precio del ebook a 14.99$, la llegada de Apple al sector encierra una potencial amenaza en un segundo frente.
Y es que el mercado de la autoedición, que ha alumbrado negocios viables como Lulu o Bubok, le viene a Apple como anillo al dedo: visto el éxito de la tienda iTunes, ¿qué autor no soñaría con ver su libro destacado en iBooks, especialmente cuando subirlo podría ser tan sencillo como un botón de “Exportar a la iBook Store” en la próxima edición de iWorks? Y de ahí a que Apple pasara de ejercer labores de agencia a labores más editoriales hay un paso tan pequeño como el que Amazon ha dado con Amazon Encore, cuyos primeros títulos salen este mes.
En el mercado de libro digital garantizar la visibilidad del producto será uno de los desafíos mayores y las editoriales que no desarrollen a tiempo la estrategia necesaria sólo pueden hallar motivo de inquietud en la llegada de gigantes digitales como Apple al sector editorial.
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One Comment
1 Beatriz Diaz wrote:
Todo lo que toca Appel lo convierte en dinero, y es lógico que los editores se asusten al ver asomar sus orejas, como lo hará cuando se anime google, que en unos años desbancará del todo a microsoft y luchará al lado de Apple. En fin, el mundo editorial entra en una nueva era, donde la forma de vida es distinta, a pesar de que a muchos no nos guste, personalmente siempre seré lectora de papel, la tecnologia anda a pasos agigantados y todos debemos amoldarnos a ella.