Ryuunosuke AkutagawaEste podría ser el remake de aquella película de Kiewslowski que narraba la vida de una chica parisina y su doble en Varsovia, salvo que la protagonizan dos hombres y ocurrió hace muchos años.

Gérard de Nerval (1808-1855) encarna el mito del poeta maldito. Su escasa obra se cuenta entre los clásicos del romanticismo francés porque sus fantasmagóricos relatos y poemas tienen una fuerza de evocación que no se logra tan sólo con un toque alemán: hay en ellos, también, una gota de locura.

El destino arrebató a Nerval las dos mujeres de su vida -su madre y su esposa- y lo casó con la locura. Diversos trastornos mentales fueron difuminando la frontera entre la realidad y el delirio y en sus últimos años estuvo internado varias veces en la tristemente célebre clínica del Doctor Blanche.

Puso a fin a la ordalía una noche de invierno, colgándose de una lanterna. Antes de salir a pasear habia redactado una nota: “La noche será negra y blanca”.

Medio siglo después nace en Japón Ryuunosuke Akutagawa: como Nerval, pierde a su madre, aquejada de una enfermedad mental, a edad temprana. Escritor precoz, muy interesado por la literatura inglesa y francesa, es una de las grandes figuras de la generación literaria de Tanizaki y Soseki.

Sus cuentos fantásticos son el fruto de una exquisita labor de cincelado en la que cada palabra, cada imagen, cada detalle, están perfectamente calibrados: el resultado son ficciones con una presencia casi alucinatoria.

Akutagawa también pagó caros sus viajes entre la realidad y la fantasía: aquejado, quizá, de la misma enfermedad que su madre, empezó a padecer alucinaciones. Angustiado ante la idea de sumirse en la locura, se suicidó a las treinta y cinco años.  Antes de envenenarse escribió: “vaga inquietud”.

Resuenan extrañamente una en otra las vidas de esos dos poetas, tan alejados en el espacio y el tiempo, como resuenan sus obras, como resuenan sus muertes y las discretas palabras con las que resumieron su angustia.

Si no han leído a Akutagawa, les recomiendo Rashomon (atención, nada que ver con la película de Kurosawa que pertenece a otro cuento): ¿cómo se puede hacer un gran cuento con tan pocas cosas? Puede que no les parezca gran cosa en una primera lectura; en ese caso, háganme caso: léanlo otra vez.

Y vuelvan por aquí mañana a decirme si han logrado olvidarlo.

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